Los empresarios suelen hablar del trabajo duro, una idea brillante o un golpe de suerte como el secreto de su éxito, pero rara vez se refieren al amor.

Sin embargo, en el caso de los farmaceutas griegos Nikos y Niki Koutsianas, fue el amor entre ellos lo que los condujo a la creación de su compañía Apivita.

La firma, que fabrica cosméticos naturales usando productos obtenidos de abejas y hierbas originales de Grecia, fue fundada oficialmente en 1979.

Niki afirma que la historia realmente empezó siete años antes, cuando conoció al que se convertiría en su esposo.

Con apenas 19 años de edad, fue a la pequeña farmacia de Nikos a hacer una pasantía, como parte de su primer año en la facultad de farmacología de la Universidad de Atenas.

“Cuando te enamoras, todo es mágico”, dice Niki. “Yo me enamoré de Nikos”.

Agrega que incluso se enamoró de las abejas que tenía su familia… y vio una oportunidad para hacer un negocio.

“Se dio cuenta de lo que podríamos conseguir con el poder de la naturaleza y las plantas y el poder de los productos derivados de las abejas”, recuerda Nikos.

“Muy, muy, muy difícil”

Nikos KoutsianasNikos creció en un hogar en el que se criaban abejas.

El ingrediente clave para Nikos fue el propóleo, una resina natural obtenida de la corteza y brotes de las hojas de los árboles, que por las abejas usan para proteger y mantener sus colmenas.

Lo combinó con hierbas para elaborar productos naturales para la piel y el cabello, pero nunca pensó en las posibilidades comerciales.

“Si no fuera por Niki, mi esposa, jamás habría creado ni establecido un negocio, porque yo estaba más pendiente del lado filosófico de lo que estaba haciendo”, afirma Nikos, quien reconoce la influencia del médico de la Antigua Grecia, Hipócrates, el “padre de la medicina occidental”.

Fue Niki quien tuvo la idea de vender el primer producto de la firma: un jabón negro antibacterial que combinaba propóleo con tomillo.

Para lanzar la empresa, hizo el papel de vendedora de puerta en puerta, yendo de farmacia en farmacia con una caja de madera llena de jabones; un proceso que admite fue “muy, muy, muy difícil”.

En la década de 1970, los clientes griegos anhelaban el lujo que percibían de las marcas extranjeras. Y prácticamente no se había oído hablar de productos naturales, holísticos. “Nadie hablaba de productos naturales. Era algo muy diferente y desconocido”, dice Niki.

Pero la pareja persistió y la cantidad de farmacias dispuestas a almacenar sus productos aumentó gradualmente.

No obstante, el verdadero avance del negocio se produjo cuando decidieron dedicarse a exportar.

Arriesgaron y ganaron

Anteriormente, sólo habían vendido sus creaciones a otras farmacias. Pero al comenzar a hacerlo al exterior, también decidieron abrir tiendas independientes para la marca.

Comenzaron con España y fueron expandiéndose lentamente, para llegar en la actualidad a los mercados de 14 países.

Y finalmente decidieron que la firma estaba creciendo lo suficientemente rápido como para dedicarle toda su atención.

Así que, tras una década de administrar Apivita como un negocio paralelo a la farmacia donde se conocieron y se casaron, la pareja se enfocó de lleno en ella.

Al principio, sin suficientes fondos para contar con su propia factoría, tenían que alquilar espacios en otras fábricas para manufacturar sus productos.

Pero cuando éstos comenzaron a venderse bien, tanto en su país como en el exterior, construyeron su propia fábrica, muy cerca de Atenas. Y abrieron una gran tienda en el centro de la capital griega, que cuenta con su propio café e instalaciones de hidroterapia.

Nikos y Niki KoutsianasNikos y Niki Koutsianas afirman que su amor los llevó a la creación de su firma.

Aunque suene perverso, dan crédito a los problemas financieros de Grecia, que ya lleva seis años en recesión, por contribuir a la popularidad de su marca dentro del país, ya que -según Nikos- ahora están de moda los productos nacionales.

Papeles claros

Ambos admiten que trabajar juntos y estar casados fue a veces “un gran desafío”.

Sin embargo -y esto fue crucial para el negocio-, afirman que siempre tuvieron bien claros sus papeles individuales en el mismo.

El rol de Nikos es cuidar lo que él describe como “las raíces” de la empresa -esencialmente su filosofía- y ayudar a crear los productos, mientras que el papel de Niki es la marca y la comercialización.

Pero al final, ambos creen que fue su intimidad la que logró que funcionara la compañía.

“Compartimos una pasión y una visión común para lo que queremos”, dice Niki. “Esto enciende la pasión que necesitamos para continuar haciéndolo”.

(BBC)