
Entre la piel perfecta y la imperfección honesta
La tendencia clean girl aesthetic se ha vuelto una de las más influyentes en redes como TikTok e Instagram. Con su promesa de minimalismo, glow natural y disciplina silenciosa, este look vende mucho más que un estilo visual: promete una vida ordenada, saludable y estéticamente coherente. Pero, como ha señalado The Cut, también implica una exigencia sutil que muchas empiezan a cuestionar.
Detrás de esa piel luminosa y ese chongo perfectamente pulido se esconde una rutina de autocontrol que, aunque no lo parezca, no es tan distinta de los estándares inalcanzables de belleza de siempre. La diferencia es que ahora vienen disfrazados de naturalidad y “cuidado personal”. ¿Estamos realmente abrazando el bienestar o solo maquillando el perfeccionismo?
La respuesta real (y desordenada)
Frente a esta narrativa tan pulcra, ha emergido otra más cruda y desordenada: la real girl aesthetic. Esta contracorriente busca visibilizar lo cotidiano, lo emocional, lo no editado. Desde mostrar una cara hinchada después de llorar hasta compartir una rutina que se sale por completo de cualquier molde productivo, el real girl movement no pretende ofrecer una solución perfecta, sino abrir espacio para lo que no siempre cabe en las tendencias.
Esta tensión no es nueva. Ya antes hemos hablado de cómo las redes nos invitan a mostrarnos “en control” todo el tiempo, pero lo que cambia es la forma. Ahora la perfección se disfraza de ligereza. Y la autenticidad se convierte también en estética.
¿Clean, real o ninguna?
Quizá no se trata de elegir un bando. Tal vez la verdadera pregunta es por qué seguimos necesitando un molde para definirnos. Como explica la escritora Jia Tolentino en su ensayo “Always Be Optimizing” sobre las estéticas femeninas dominantes en redes, muchas veces el problema no es la imagen en sí, sino cómo se convierte en norma.
Y entonces la reflexión: ¿estás eligiendo tu estética o solo estás intentando no quedarte fuera?
Publicado por Redcción.
