espejo

Hay cosas que una puede esconder de sí misma por años. Hasta que aparece alguien que, sin saberlo, te refleja todo lo que llevas evitando. Las parejas no solo son compañeras: a veces, también son espejos que nos confrontan con lo que menos queremos ver.

No es casualidad que ciertas actitudes de tu pareja te desesperen. Lo que te molesta puede tener más que ver contigo que con la otra persona. Tal vez tú también haces eso, pero no lo quieres admitir. O quizá te recuerda algo que te dolió en otro momento de tu vida. Las relaciones íntimas activan heridas profundas que en otros contextos simplemente no salen.

Este fenómeno se conoce como “espejeo emocional”, y ha sido explorado en distintas corrientes de la psicología y la espiritualidad. Autores como Harville Hendrix, creador del enfoque de terapia Imago, plantean que elegimos a nuestras parejas porque, a un nivel inconsciente, representan una oportunidad de sanar heridas de la infancia.

Esto no quiere decir que todo sea tu culpa, ni que tengas que tolerar dinámicas dañinas bajo la idea de que “todo es un reflejo”. Hay límites que no se deben cruzar. Pero sí es útil mirar con honestidad lo que sientes y preguntarte: ¿qué de esto habla más de mí que de mi pareja?

En esta nota sobre relaciones conscientes ya lo hemos dicho: no estás aquí para reparar a nadie, pero tampoco para huir cada vez que algo te confronta. Si sabes usar ese espejo, incluso lo que más te molesta puede transformarse en una oportunidad para crecer.

Como explica la terapeuta Vienna Pharaon en su libro The Origins of You, “cuando reaccionas desproporcionadamente ante tu pareja, probablemente estás respondiendo a algo que pasó hace mucho tiempo”. Explorar esas raíces puede ayudarte a salir del loop de siempre discutir por lo mismo.

Habrá días en los que te preguntes por qué sigues ahí, por qué todo te duele tanto, por qué parece que discuten por lo mismo una y otra vez. Y quizás la respuesta sea que todavía estás entendiendo cómo se siente ser vista por completo, incluso en lo que preferirías mantener oculto.

Las relaciones no son cómodas todo el tiempo. Pero a veces, justo en esa incomodidad, hay una invitación a dejar de huir de ti misma.

Publicado por Redacción.