A Daniel Perry le dijeron que sus conversaciones comprometedoras por webcam habían sido grabadas y serían difundidas entre sus amigos y su familia, a menos que pagara miles de dólares en efectivo.

Un grupo de abusadores en internet lo habían engañado para que pensara que estaba chateando con una chica estadounidense de su edad.

Desesperado, el adolescente escocés de 17 años se quitó la vida este verano boreal.

Pero el suyo no ha sido el único caso. Este tipo de amenazas se repiten en todo el mundo.

Los abusadores en línea convencen a las víctimas para que se exhiban, lleven a cabo actos sexuales o compartan las imágenes, y luego los amenazan con difundir las fotografías entre sus familiares y amigos, salvo que realicen algún acto más extremo aún, advirtió el Centro de Explotación Infantil y Protección Online (CEOP, en sus siglas en inglés) de Reino Unido.

El círculo vicioso parece no tener fin.

El CEOP, la agencia de la policía británica dedicada a proteger a los menores del abuso sexual, ha alzado la voz para denunciar los casos de abuso infantil en internet en Reino Unido, los cuales -dice- se cuentan por cientos.

CEOP dijo que en 12 líneas de investigación llevadas a cabo durante más de dos años (2011-2012), 424 niños y adolescentes habían sido extorsionados de esta manera en el mundo, 184 de ellos en Reino Unido (más del 40%).

Siete de las víctimas se suicidaron, entre ellas el británico Daniel Perry.

Otras siete se han herido a sí mismas seriamente, de las cuales seis eran británicas, destacó la organización.

El vicepresidente ejecutivo del CEOP, Andy Baker, dijo que los casos de abusos “aumentan muy rápido”.

Baker le dijo al programa Today, de la Radio 4 de la BBC, que podría tomar tan sólo cuatro minutos “en ir de un ‘Hola, ¿quieres desnudarte?’, a la autolesión”.

Y añadió: “Estamos hablando de un porcentaje muy pequeño de ‘oscuridad’ en internet y esto es lo que necesitamos vigilar”.

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Casi esclavos

Niños de tan sólo 8 años se vieron obligados a efectuar “actos similares a la esclavitud”, dijo Baker, así como a realizar actos sexuales. A veces, explicó, el abusador trató de forzarlos a las autolesiones y hubo varios intentos de obtener dinero.

En cinco de las 12 líneas de investigación que destacó el CEOP, los delincuentes se encontraban en Reino Unido. En el resto se hallaban en diversas zonas de cuatro continentes.

Los expertos destacaron que el hecho de que se hablara inglés y la percepción de los abusadores extranjeros sobre el carácter liberal de la sociedad británica eran algunas de las razones para focalizar sus chantajes en los menores de Reino Unido.

Baker dijo que miles de niños británicos podrían haber sido abordados en una serie de intentos de extorsión.

Aunque sólo unos pocos menores respondieron, miles han estado expuestos a este riesgo, apuntó.

Niña navega en internet en su habitaciónLa Operación K investigó el abuso a 322 niños de todo el mundo y registró que 96 de ellos eran británicos, lo que suma un 30% del total.

La gerente de operaciones del CEOP, Stephanie McCourt, hizo referencia al idioma: “En primer lugar, ellos [los abusadores] son capaces de poner en peligro a los niños cuando pueden comunicarse con ellos en inglés, que es un lenguaje universal muy popular”.

“En segundo lugar, algunos delincuentes incluso han dicho que debido a que perciben a Reino Unido como una sociedad muy libre, abierta y liberal, piensan que van a tener más éxito con los chicos británicos”, indicó.

La investigación más importante, conocida como “Operación K”, que registró a 322 niños y adolescentes de todo el mundo como víctimas de extorsiones, incluía a 96 en Reino Unido, esto es, un 30% del total.

Los afectados eran principalmente menores de entre 11 y 15 años, que fueron blanco de una banda que provenía de un país no europeo. Los sospechosos enfrentarán juicio en las próximas semanas.

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Señales de alerta

La banda utilizó más de 40 perfiles online falsos y más de 40 direcciones de correo electrónico diferentes para llevar a cabo los abusos por internet.

Esta red de delincuentes quedó expuesta después de que una red social notara actividades sospechosas y de que un niño británico alertara a sus padres.

El CEOP dijo que algunas señales de advertencia de que el menor estaba siendo sometido a abusos en la web incluían conductas agresivas e introvertidas, así como autolesiones.

Pero en el caso de Daniel Perry parece que no hubo estos signos.

Después de su muerte, su madre le dijo a la prensa- “Daniel era una persona feliz, no estaba deprimido y nunca hubiera pensado que se quitaría la vida… Somos una familia muy unida y me hubiese gustado que hubiera venido a mí y me hubiera dicho algo”.

Justo antes de la muerte de Daniel, quien era aprendiz de mecánico, los extorsionadores le advirtieron que estaría mejor muerto si no les daba el dinero en efectivo.

Menos de una hora después de contestar al mensaje, saltó desde el transitado puente de Forth Road, a las afueras de Edimburgo.

Fuente: (BBC)