La Santa Sede tendrá su pabellón en la Exposición Internacional de Arte, en donde expondrá algunas de sus grandes obras maestras y piezas de arte moderno.

Por primera vez en la historia, El Vaticano tendrá un pabellón en la Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, donde expondrá no sus grandes obras maestras sino algunas piezas de arte moderno realizadas especialmente para la ocasión.

Creaciones del artista australiano Lawrence Carroll, del checo Josef Koudelka y de la compañía italiana Studio Azurro serán exhibidas en el edificio del Arsenal, la enorme galería que acoge los más importantes pabellones de la muestra.

Sus piezas girarán en torno a tres temas de inspiración religiosa: “Creación, de-creación y re-creación”. Cada uno de los artistas ha preparado varias obras que responden a cada uno de estos conceptos y podrán ser admiradas del 1 de junio al 24 de noviembre próximos.

Carroll, por ejemplo, presentará varias pinturas murales reunidas bajo el título “Otra vida”, realizadas con hielo, aceite, cera, aluminio, acero, tela y madera; mientras Studio Azurro presentará una enorme video instalación interactiva del nombre “En principio (y después)”.

Por su parte, Koudelka exhibirá 18 estampas fotográficas: nueve de formato horizontal además de tres trípticos de formato vertical. El nombre de la secuencia es: “De-creación”.

Según informó este martes el Pontificio Consejo para la Cultura, el proyecto de la Santa Sede tiene un costo de 750 mil euros (972 mil dólares) entre el alquiler del pabellón, el montaje de las estructuras expositivas, las contribuciones a los artistas y la gestión.

Pero este costo no grabará sobre las arcas del Estado pontificio, ya que esa suma fue obtenida gracias al financiamiento de patrocinadores privados.

“El arte contemporáneo está en el centro del interés del Pontificio Consejo porque constituye una de las expresiones más significativas de la cultura de estas décadas”, dijo Gianfranco Ravasi, presidente de ese organismo vaticano.

Durante la presentación de la iniciativa, el cardenal recordó que el hilo conductor de la presencia pontificia en la Bienal está inspirada en el libro del Génesis, un pasaje de la Biblia que ha inspirado también un sinfin de obras a lo largo de la historia del arte.

Estableció que las obras representarán la creación, es decir cuando Dios genera la dimensión del tiempo, del espacio y de toda forma de vida, hasta el ser humano.

La “de-creación” se refiere a la decisión del ser humano de contraponerse al proyecto original de Dios a través de formas de destrucción ética y material, como el pecado original o el primer homicidio que nos llevan a reflexionar sobre la deshumanización del hombre.

“Por último, la etapa del viaje, de la búsqueda y de la esperanza, representada en la Biblia por las figuras de Noé y su familia y más tarde de Abraham y su descendencia lleva a esbozar una humanidad nueva y una creación renovada en que un cambio profundo restituye sentido y vitalidad al ser y al existir”, apuntó.

El Universal. 14 Mayo 2013.