A los coches de repente se les pueden zafar las llantas sin previo aviso (o mucho aviso que los conductores prefieren ignorar), y cuando esto pasa, por lo general ruedan un rato, se caen y se acabó.

Pero hay unos casos, como los que te mostraremos a continuación, en donde la llanta simplemente no para y hasta pareciera que va directo por algún víctima con toda la intención. No puedes decir que una llanta puede rodar y rodar en la calle por su cuenta, meterse a una tienda y pegarle justo en la cara a una persona sin que sea intencional.

https://www.youtube.com/watch?v=gYwEJuYuycg

Publicado por Othón Vélez O’Brien.

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