Solo, en el baño y con la aguja todavía insertada en el brazo. Es la imagen del último momento de la vida del actor estadounidense Philip Seymour Hoffman, quien murió este fin de semana por una sobredosis. También es la imagen del final del camino de una adicción.

El fallecimiento de Seymour Hoffman ha trascendido tanto por ser una pérdida para la industria del cine y el espectáculo como por ser una cara famosa de un problema endémico.

Sólo en Estados Unidos se estima que unas 24 millones de personas toman algún tipo de droga, de las cuales unas 300.000 consumen heroína, según cifras del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Y se trata de una tendencia en aumento.

La heroína está considerada, junto a la cocaína y barbitúricos como una de las drogas más letales. Y uno de los problemas más serios con el consumo de este opioide es que suele mezclarse con otras sustancias, desde el bicarbonato de soda y diuréticos -para bajar su intensidad- hasta con otras medicinas como el fentanil.

Aquí es donde los peligros se multiplican.

Una semana antes de darse a conocer la noticia de la muerte del actor, unos 22 jóvenes murieron por sobredosis en la ciudad estadounidense de Pittsburgh. Pero ninguno era famoso.

Estos chicos habían consumido heroína mezclada con fentanil, un fármaco que normalmente se usa para paliar los dolores crónicos de los enfermos con cáncer y que también pertenece a la familia de los opioides. Aunque el fentanil que se mezcla con la droga suele ser de confección ilegal.

Si bien la causa de la muerte de Seymour Hoffman no fue por fentanil, su fallecimiento ha puesto al descubierto este problema latente.

Más potente, más letal

Abuso de drogas

Como la heroína, la morfina y otras drogas del opio, esta sustancia se concentra principalmente en zonas del cerebro que controlan el dolor y las emociones. “Pueden incrementar los niveles de dopamina de las áreas relacionadas con la recompensa, produciendo un estado de euforia y relajación”, se lee en la página del Instituto Nacional de Abuso a las drogas de EE.UU.

La mezcla es más barata que la heroína sola, pero es entre 50 y 80 veces más potente, lo que la hace un sustituto atractivo tanto para los traficantes como para los drogadictos.

El otro problema es que pasa desapercibida en la mayoría de las pruebas convencionales de despite drogas.

El uso del fentanil no es de ahora, de acuerdo con la Administración para el Control de las Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés), en los años 80 y 90 ya había laboratorios clandestinos de este fármaco.

No obstante, el mayor “brote” de uso de fentanil con heroína en Estados Unidos se produjo entre 2005 y 2006, cuando casi 1.000 personas en todo el país murieron de sobredosis. Entonces se publicaron diversas advertencias tanto para los consumidores como para el personal médico de emergencia.

“A la gente le gusta porque es potente y extremo”, declaró entonces a la publicación médica The Lancet Mike Wickster, un adicto a la heroína que había sido revivido de sobredosis una decena de veces. “Las muertes son como una publicidad; por cada 10 fallecimientos, otras 100 personas la buscarán (esta mezcla)”, lo que alimenta la tasa de mortalidad por sobredosis.

Un estudio realizado entre 2003 y 2006 por el Centro Nacional de Inteligencia de Drogas del Departamento de Justicia de EE.UU. indicó que el fentanil estaba presente en el 2% de todas las combinaciones de drogas. Más del 80% de esas mezclas fueron con heroína.

En esa época se discutió de la distribución entre los drogadictos del otro fármaco, naloxona, un antagonista de los receptores de opioides, como tratamiento delas sobredosis, pero el director del Centro para el Tratamiento de Abuso de Sustancias de ese país (SAMHSA, por sus siglas en inglés) Westley Clark se mostró en contra.

“No estoy seguro de que esa sea una estrategia racional por sí sola”, le dijo entonces a The Lancet.

Cambio de estrategia

Sin embargo, siete años más tarde emitió un comunicado donde recomendaba al personal médico alentar la prescripción de naloxona como un antídoto a la sobredosis de opioide “a individuos de alto riesgo”.

“Estrategias simples pueden salvar la vida de alguien, como no consumir drogas cuando se está solo, usar una pequeña cantidad si la droga viene de una fuente desconocida y evitar el uso de más de una sustancia al mismo tiempo, incluyendo alcohol”, recomendó en una carta del 15 de julio de 2013.

Pero, ¿cómo detectar una sobredosis?

Si alguien tiene dificultad para mantenerse despierto o para hablar o si sus estímulos no se han despertado completamente. Un color azulado en los labios y las uñas también pueden ser signos de un abuso de drogas.

“Hasta que el individuo sea transportado a emergencia o alguien llegue con naloxona, el acompañante debe dar respiración de rescate”, recomienda Clark en su carta.

Los expertos advierten que las sobredosis relacionada con fentanil pueden resultar en muerte súbita mediante un paro respiratorio, cardíaco, depresión respiratoria grave, colapso cardiovascular o reacción anafiláctica severa.

Debido a que la combinación de esta sustancia con heroína puede ser fatal, en cuanto se sospeche de una sobredosis hay que inmediatamente tomar acciones con una inyección de naloxona “de 0,4 a 2mg cada 2 o tres minutos, lo que debería revertir rápidamente los síntomas relacionados con la sobredosis del narcótico”, recomienda SAMHSA. Si después de 10 minutos no hay una respuesta positiva, los expertos sugieren considerar un diagnóstico diferente.

(BBC)