¿Te estas ahogando con repelente y prendiendo velas de citronela para mantener a los mosquitos lejos? Estos esfuerzos podrán ahuyentarlos por un rato, pero ninguna solución es perfecta porque los mosquitos han desarrollado una amenaza triple de indicaciones visuales, olfatorios y térmicas que les ayudan a encontrar a los humanos.

Cuando un mosquito hembra necesita alimentar a crías, busca a un huésped, que con frecuencia es un humano. Muchos insectos, incluyendo a los mosquitos, son atraídos por el olor de dióxido de carbono (CO2) que los humanos y los animales exhalan. Sin embargo, los mosquitos pueden detectar otras señales que indican que un humano esta cerca. Usan su visión para encontrar al huésped y sensores térmicos para detectar el calor corporal.

Para encontrar a un huésped humano, los mosquitos tienen que integrar las señales sensoriales que son separados en el tiempo y el espacio. Esto pasa como resultado de su estrategia que comienza con encontrar “nubes” de CO2. Según estudios, los mosquitos también responden al CO2 al explorar características visuales que normalmente ignorarían. Este comportamiento los guía hacia su siguiente huésped, donde usan señales como el calor para localizar un buen sitio de aterrizaje. Combinan esta información para encontrar una ruta hacia su siguiente almuerzo.

Para descubrir cómo los mosquitos usan cada tipo de información sensorial, investigadores liberaron a una hembra hambrienta dentro de un tunel de viento donde diferentes indicaciones sensoriales podrían ser controlados de manera independiente. Los investigadores inyectaron una alta concentración de CO2 en el tunel, imitando la señal creada por la respiración humana. En varios experimentos descubrieron que los mosquitos eran atraídos al CO2, lo cual indica que se encuentra un huésped cerca.

También descubrieron que los mosquitos son atraídos al calor. Información recolectada por todos estos experimentos permitió a los investigadores a crear un modelo de cómo los mosquitos encuentran a su huésped entre distintas distancias. Su hipótesis fue que entre 10 a 50 metros los mosquitos huelen el CO2 de su siguiente “victima”. Conforme se acerca y llega entre los 5-15 metros, empieza a ver al huésped. Luego, ya con la ayuda de indicaciones visuales que lo atraen más, el mosquito puede detectar el calor corporal del huésped. Esto ocurre dentro de menos de un metro de distancia.

Estos experimentos indican que las hembras hacen esto de manera elegante. Sólo ponen atención a las indicaciones visuales después de detectar el olor que indica que hay un cuerpo cerca. Esto ayuda a asegurar que no pierdan el tiempo investigando falsos positivos como rocas o plantas.

Algo que explica el estudio es que aunque no te detecten a ti los mosquitos, podrían detectar a otra persona cerca de ti y terminar topandose contigo por error en el caso hipotético de que pudieras aguantar la respiración para no atraerlos. Básicamente lo que podemos entender es que no existe una manera 100% eficaz para prevenir las picaduras de mosquito.

Publicado por Othón Vélez O’Brien.