«La casa puede ser un símbolo de confort y refugio del mundo cruel. Una casa, en otras palabras, puede ser un reflejo de todo lo que valoramos», dice la artista, Julie Liger-Belair, cuyos collages de técnica mixta a menudo se centran en representaciones del hogar. «Pero una casa también puede ser un lugar de miedo, opresión e impotencia», agrega. «Estoy realmente obsesionada con esta dualidad».

Publicado por Othón Vélez O’Brien.