incomodidad

No todo lo que te hace bien se siente bien

Nos han vendido la idea de que el bienestar se parece a una taza caliente, una rutina de skincare y una playlist de lo-fi. Pero, ¿qué pasa con todo lo que se siente incómodo y también es parte de cuidarte? La verdad incómoda (valga la redundancia) es que el bienestar no siempre es suavecito ni inmediato. A veces arde, duele o te confronta.

El mito de lo agradable

La cultura del self-care ha reducido el bienestar a lo que se ve bonito en Instagram. Pero el verdadero bienestar también incluye cosas como poner límites, salir de una relación que ya no te suma, dejar de evadirte o enfrentar hábitos que te hacen daño. ¿Suena rico? No. ¿Es necesario? Sí.

Como explica la psicóloga Lisa Olivera, “el crecimiento emocional no siempre se siente expansivo; a veces se siente como si te estuvieras rompiendo un poco para reconstruirte con más verdad”.

Tu cuerpo lo sabe (y lo resiente)

¿Has sentido ansiedad antes de hablar en público, hacer ejercicio por primera vez o entrar a terapia? Esa incomodidad es señal de que estás entrando en una nueva capa de ti misma. Según estudios publicados en Frontiers in Psychology, el malestar emocional moderado puede ser un catalizador para el cambio real.

Tu sistema nervioso se incomoda porque está saliendo de lo que conoce, no porque estés haciendo algo mal.

Bienestar también es:

  • Sentarte con la incomodidad de no tener respuestas

  • Decir que no, aunque eso signifique incomodar a otros

  • Reconocer tus errores sin evadirlos

  • Dejar hábitos placenteros que ya no te aportan

Así que la próxima vez que algo que “te hace bien” se sienta incómodo, no huyas. Tal vez no es una señal de peligro, sino de expansión.

Publicado por Redacción.