Quizá de pequeño te decían tus padres que si te sentabas muy cerca a la tele te ibas a arruinar los ojos. Pues, no existen estudios que respalden este mito inculcado por nuestros padres, pero existen varias cosas que probablemente hagas diario que están dañando tus ojos de verdad. Aquí hay cuatro de las peores cosas que probablemente le estés haciendo a tus ojos todos los días:

Usas el mismo estuche viejo para lentes de contacto

Con el tiempo, las bacterias de tus lentes de contacto terminan en su estuche, incluso si cambias la solución regularmente. Estas bacterias pueden adherirse a la superficie de tus lentes de contacto donde se multiplican. Esto puede causar una úlcera corneal en tus ojos, una herida abierta causada por una infección que causa dolor severo, comezón, sensibilidad a la luz y vista borrosa.

Por esta razón debes cambiar el estuche de tus lentes de contacto cada tres a cuatro meses. Para recordarlo mejor, hazlo cada que cambies de cepillo de dientes. También es buena idea hervir el estuche de lentes de contacto cada semana.

Te tallas los ojos

Tallarte los ojos puede rupturar vasos sanguíneos, haciendo que tus ojos se vean rojos. Esto, aunque se vea mal, no es dañino, pero tallarte los ojos puede volverte vulnerable a cosas más severas. Puedes transferir bacterias o virus de tus manos a tus ojos, haciéndote más vulnerable a infecciones y condiciones como la conjuntivitis.

Además, causa inflamación alrededor de los ojos, lo cual puede dejarlos irritados y hacer que quieras tallarlos más. Si no puedes evitar hacerlo, procura tallar alrededor de los ojos y no directamente sobre ellos, mínimo.

Te jalas las pestañas

Las pestañas existen para impedir que entre polvo, escombros o tierra a los ojos, quitártelas aumenta la posibilidad de que partículas entren a tu ojo. Esto puede resultar en dolor o irritación. Esto también puede causar una reacción en tu sistema inmunológico, haciendo que se pongan rojos tus ojos, lloren o que piquen.

Nadas sin goggles

Puede que te hagan sentir ridículo los goggles, pero son una forma de sello impermeable alrededor de tus ojos que impiden que les entren compuestos posiblemente dañinos del agua. El agua de la alberca puede dejarte los ojos rojos e incómodos. Cuando el cloro en una alberca entra en contacto con orina, sudor y heces, forma lo que se llaman  cloraminas, químicos que pueden causar rojez e irritación en los ojos.

Publicado por Othón Vélez O’Brien.