arbol

Muchos tipos de árbol pierden sus hojas para poder sobrevivir en condiciones climáticas extremas. En bosques templados en el hemisferio norte, los árboles pierden sus hojas durante el otoño para prepararse por el frío. En bosque trópicos, los árboles pierden sus hojas antes de comenzar la temporada seca.

Los árboles que pierden todas sus hojas por parte del año son conocidos como árboles caducifolios y los árboles que no pierden sus hojas son conocidos como árboles de hoja perenne.

La mayoría de los árboles caducifolios tienen hojas anchas que son fáciles de dañar durante clima frío y/o seco. En contraste, la mayoría de los árboles de hoja perenne existen en lugares cálidos, húmedos o tienen hojas como agujas que resisten el clima.

Dejar caer las hojas ayuda al árbol conservar agua y energía. Conforme se acerca el clima desfavorable, las hormonas en el árbol causan un proceso de abscisión, donde las hojas son retiradas del árbol por células especializadas. Al comienzo de este proceso, el árbol vuelve a absorber los nutrientes de las hojas para almacenarlas para usar luego en sus raíces. La clorofila es una de las primeras moléculas que se descomponen por sus nutrientes, por esta razón las hojas se vuelven cafés, doradas, amarillas o rojas durante el otoño. Al finalizar el proceso, una capa protectora de células cubre la parte expuesta.

Este proceso también puede ayudar al árbol polinizar en la primavera. Sin hojas que obstruyan camino, el polen puede recorrer más distancias y alcanzar a más árboles.

Publicado por Othón Vélez O’Brien.