Terry Richardson es el fotógrafo de moda: ha trabajado para todas las grandes revistas, tomando fotos de celebridades y modelos para revistas como Vogue y GQ, además de ser director de videos como Wrecking Ball, el “controversial” nuevo sencillo de la estrella pop Miley Cyrus. Richardson se convirtió en un fenómeno viral el año pasado gracias al video sobre estas líneas, “Cut Daddy”, donde la modelo Kate Upton baila frente a la cámara sólo para interrumpirse poco después. El video cuenta más de 18 millones de vistas.

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Como una especie de Andy Warhol fusionado con un pésimo David LaChapelle, Richardson ha sido acusado por distintas modelos de acoso sexual, o cuando menos, de comportamiento poco profesional en un set: el propio trabajo de este ¿fotógrafo?, como el video de Kate Upton, muestran la manera en que, disfrazado de un inocente coqueteo, la cultura del machismo y la violación se perpetúan y reproducen dentro del star system.

Y es que a pesar de que corran rumores de que Richardson pidió a una modelo que pusiera su tampón en su taza de té, o que le pidiera a otra que le hiciera un handjob, apoyado por sus asistentes, este tipo sigue recibiendo comisiones y prebendas de una industria del entretenimiento que ha terminado por confundir el escándalo con la fama y la fama con el talento.

La cultura de la violación (la que hace que veamos “normales” los crímenes contra las mujeres) comienza con la representación de la mujer, mostrada como un objeto ya no de culto, ni siquiera eso, sino como un espectáculo, una exhibición entre pornográfica y humorística del cuerpo, enfatizada por la iluminación de set de película porno que caracteriza el estilo fotográfico (por así llamarlo) de Richardson.

El problema en realidad no es que modelos adultas mayores de 18 años decidan o no trabajar con Richardson, sino que, al tratarse de un fotógrafo con cierta categoría y prestigio dentro de la industria, la exposición de mujeres como objetos sexuales se favorece y perpetúa. Sus retratados, hombres y mujeres, perpetúan además una asociación entre juventud y sexo, que no es otra cosa que juventud y consumo. El protagonismo de Richardson solamente es evidencia de que se trata de un hombre que desea a toda costa “embarrarse” de celebridad que no teme pasar por el mal gusto para conseguirlo.

Fuente: (Avant Sex)